Rocío Carreiro

Rocío Carreiro

 

“Comunicativa, mental e idealista, con inclinaciones y aptitudes artísticas”. Suena a frase hecha pero posiblemente nadie me conozca mejor que mi madre… ¿Mamá tiene razón? Posiblemente, sobre todo en lo que respecta a mis dotes más creativas. Una de sus grandes clarividencias sobre mí durante los primeros años de vida es que había llegado con un micro debajo del brazo. El susto fue grande, y es que la pobre no quería herirme… No tenía voz para la canción. Cuando crucé la barrera de los 3 años se dio cuenta de que mi manía persecutoria por los aparatos que transforman las ondas sonoras en corriente eléctrica no tenía nada que ver con la música, sino con mi pasión por contar historias. Lo que no sabía es que yo lo tenía más claro que ella.

 

Licenciarme en periodismo supongo que fue materializar los caprichos del destino. Estudié en la Universidad Pontificia de Salamanca y, por qué negarlo, también me pegué la gran vida universitaria. Eso sí, espabilé a marchas forzadas y es que siempre he sido una persona con un escudo con bastantes capas. Las clases de comunicación no verbal del profesor Arturo Merayo haciendo la gaviota me sirvieron de mucho, siempre le estaré agradecida. Tras superar mis miedos, pulir mi voz, sobrevivir siendo becaria y tratar de aprender de los mejores, regresé a Vigo un poco perdida.

 

Los comienzos fueron complicados, el periodismo es en sí complicado, así que, además de a diferentes medios de comunicación, decidí mandar mi CV a otros lugares que nada tenían que ver con mi profesión. Tres meses estuve llevando la camisería de unos conocidos almacenes comerciales, transcurrido ese tiempo surgió la primera oportunidad: Localia TV. Fueron seis años formando parte de la plantilla del Grupo RadioVigo, más de un lustro en el que cursé el mejor master que podía hacer. Tuve la oportunidad de probar todo tipo de formatos y me convertí en un auténtico 4×4, algo muy visionario y premonitorio si continuas leyendo. Luego le llegó el turno a la radio y gracias a la Cadena Ser descubrí lo que realmente era el amor.

 

Otro querer que parecía de verano, pero que finalmente llegó a mi vida para quedarse, es el mundo del motor. Me acuerdo como si fuera hoy cuando la productora de Cambio de Rasante, en plena crisis económica, me ofreció un cambio de aires. La verdad es que yo no tenía ni idea de todo ese mundillo, los coches para mí tenían cuatro ruedas y poco más. Pero en plena recesión le eché un vistazo a todos los periódicos, revistas, televisiones y me di cuenta de que la publicidad que siempre estaba ahí era la del sector de la automoción. Así que me lié la manta a la cabeza y me dije: ¡Vamos! Los comienzos fueron duros, fui la primera mujer en Galicia, y de las pioneras también a nivel nacional, en crecer laboralmente en un mundo tan de hombres. Lo volvería a hacer, una y mil veces más.

 

En esos menesteres motorsport andaba yo cuando se cruzó en mi vida otra artista nata. Ana Caruncho y yo nos conocimos tarde, pero creo que en el momento justo. Juntas hemos vivido intensamente y pasado por mucho, bueno y malo, como debe ser. En esta etapa de nuestras vidas a las dos nos han salido escamas… Verdes, plateadas y pardas… En la variedad está la calidad. Ahora les sacamos brillo de forma conjunta y es que como solemos decir: “Muchas cosas buenas están por venir”. Seguro que el océano nos ayuda.

Date

enero 1, 2020